Eventos: Sant Ponç y la Semana del Chartreuse

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San Poncio. En tus manos encomiendo mi espíritu. (C) Wikicommons

Hoy se celebra la festividad de Sant Ponç o San Poncio, que es el patrón de los herbolarios, y de quien cuenta la leyenda que, llegado a Barcelona huyendo de los romanos, curó una serie de epidemias a base de pociones de hierbajos, y desde entonces que cada once de mayo se celebra en la Calle Hospital la Feria de Sant Ponç, a la que, si estáis por aquí, os recomendamos que vayáis a la caza de material para preparar ratafías o vermuts. Porque ya sabemos que los oficios de herbolario y licorero son primos hermanos. Y si a ello le sumamos el casi monopolio eclesiástico sobre la preparación de alcoholes, pues normal que toque celebrar como dios manda (juego de palabras no aprobado por el Tribunal de La Haya) la fiesta de Sant Ponç y la Semana del Chartreuse.

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Feria de Sant Ponç. Barcelona, años 30. Merletti. Col·lecció Merletti / IEFC

Posiblemente no sea coincidencia, pues, que el día 16 se celebre en todo el mundo el Día del Chartreuse. Se trata de un licor de hierbas macerado de procedencia eclesiástica y presuntas virtudes curativas, que elaboran monjes cartujos desde -según la marca- que en 1605 el rey Enrique IV de Francia les entregara un manuscrito con la receta de un Elixir de larga vida. El Chartreuse se elaboró durante muchos años también en Tarragona y las botellas que se produjeron allí hasta finales de los ochenta alcanzan precios de escándalo. Lo de la larga vida no sabemos si será cierto; lo que sí es verdad es que el Chartreuse forma parte de bastantes cócteles clásicos y presta su sabor anisado a la imaginación de muchos bartenders modernos. Nada mejor, pues, que hacer una ruta por los locales participantes en este Chartreuse day y descubrir las infinitas posibilidades ¿curativas? de este licor anisado.

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Padres cartujos: sobrellevando el voto de silencio con alcohol desde 1605

Bares de Barcelona:

  • Aigua del Carmen
  • Ajoblanco
  • Armari
  • Boadas
  • Bobby Gin
  • Boca Chica
  • Caribbean Club
  • Collage
  • Coppelia Husa
  • El Paraigua
  • Elephanta
  • Gorilla Bar
  • Ideal Cocktail Bar
  • Konbe
  • L’Entresol
  • Luz de Gas Bar
  • Negroni
  • Niño Viejo
  • Pesca Salada Bar
  • Slow
  • Solange Cocktails & Luxury Spirits
  • Stoke Bar
  • Tandem Cocktail Bar
  • The Serras ***** Luxury Boutique Hotel
  • Torre rosa
  • Velcro Bar
  • Woody Bar

Otras ciudades:

  • Maverick (Figueras)
  • Nykteri’s Cocktail Bar (Girona)
  • Majestic Premium Bar (León)
  • 1862 Dry Bar (Madrid)
  • Raíces (Sevilla)

Más información:

Coctelería creativa

Libros: Coctelería evolutiva de Javier Caballero

evoHace tiempo que quería escribir sobre el libro de Javier Caballero, «Coctelería evolutiva», pero lo cierto es que han pasado algunos meses y no había dicho nada sobre él aún. Tuve noticia del libro por primera vez de boca de su autor; en un viaje de prensa Javier Caballero contaba lo laboriosa que estaba resultando la redacción del mismo. Y a la vista está que se trata de un libro muy trabajado: 278 páginas, con fotografías a todo color y mucha, muchísima información, lo que justifica (un poco) mi larga demora al escribir sobre él. Explica Caballero que la idea del libro surgió porque «Aunque he hecho muchos cursos y formaciones a lo largo de mi carrera» – comentaba -«yo considero que los libros, tanto clásicos como modernos, sean de cocina, reposteria, coctelería, especias, plantas… son lo que realmente han definido y siguen definiendo mi estilo de coctelería, y me gustaba la idea de poner mi granito de arena para que otros se puedan inspirar en mi trabajo».

Caballero entiende que la creación, en coctelería, no se produce en el vacío, sino que se apoya en lo que otros han pensado y evaluado antes. Es por esto que en un párrafo determinado describe su propio libro como de «clásicos versionados». Lo cual, sin ser mentira, es quedarse muy corto en la explicación. Porque en el libro están todos los clásicos, pero su virtud principal es la explicación de sus evoluciones, con la aplicación de técnicas gastronómicas, empleadas al servicio del sabor y la presentación. Y es que uno de los placeres del libro es meterse en la mente de un bartender; descubrir cómo razona y por qué mezcla lo que mezcla (y cómo lo hace). En el camino, el libro contiene anécdotas, técnicas, explicaciones sobre productos, historia… casi hasta al punto de abrumar. Quizás no se trate del mejor libro para quien acaba de comenzar a descubrir la mixología, pero es un manual que el aficionado serio o el bartender profesional querrán tener en su biblioteca, escrito con ambición y pasión por el tema.

«Liquid experience. Coctelería Evolutiva». Javier Caballero. Barcelona, Ed. Librooks, 34, 90€

Rebujito: la bebida de la Feria de Abril

EL PLAZO PARA EL CONCURSO «GINEBRA CON COSAS»

QUEDA PRORROGADO HASTA EL DÍA 15 DE MAYO

IMG_4882He pasado unos días trasteando por razones profesionales por la Feria de abril de Cataluña. No es un acontecimiento precisamente abstemio: Fino, vino, cervezas, combinados, e incluso algunos cócteles (sobre todo de la subespecie caribeño modelo «resort todo incluido»), pero ninguna de estas bebidas puede hacerle sombra a los ríos de Rebujito que se trasiegan en todos los rincones, y sin los que nadie se imagina ya una Feria.

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Y eso que el Rebujito es un invento moderno. «Antes la gente bebía cerveza en la Feria», afirma Yolanda García, del Centro Cultural Andaluz de Santa Perpetua de la Mogoda. El Fino (o la Manzanilla, en la zona de Sanlúcar) han sido las bebidas típicas de ferias y romerías, pero las bebidas gaseosas resultaban más refrescantes y baratas. He aquí que -según cuenta este artículo– a finales de los noventa, dos marcas (San Patricio y Carta Magna) decidieron relanzar sus finos proponiendo una bebida fresquita y fácil. No sabemos si la historia fue así, y hay que tomarlo un poco con pinzas porque el artículo contiene varios errores… Otras fuentes atribuyen la creación al departamento de marketing de la manzanilla La Guita. Lo que sí es cierto es que encontramos en 1998 las primeras menciones de la palabra «Rebujito», entendida como nombre de refresco, en la hemeroteca del ABC de Sevilla. Y que se refieren a ella como una «moda», lo que da que pensar que su introducción era reciente (el mismo artículo habla del auge de la litrona). Y sí, la Wikipedia, siguiendo casi al pie de la letra el artículo mencionado, lo emparienta con el Sherry Cobbler, lo cual es un poco arbitrario, o al menos, suena más a parentesco accidental, que a inspiración propiamente dicha.

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Sea como sea: el Rebujito es fresco y… peligroso. Hierbabuena, fino y una soda de lima-limón (Seven up o Sprite), mucho hielo, y podemos estar toda la noche bailando sevillanas sin cesar. El orden es similar al del mojito. 7 u 8 hojas de hierbabuena, los cubitos, un tercio de fino, y llenar con la soda. El que prepara Yolanda tiene una proporción de fino bastante elevada (una botella entera por jarra de litro y medio, lo que vendría a ser 1:1), pero lo canónico es 1:3. En la feria se sirve en vasos de plástico; servidora -que tiene opiniones para todo- cree que se prestaría a vestirse de premium y darle de cazos al gintonic. Los vinos de jerez tienen una larga tradición en coctelería -como suelo repetir cual abueleta gruñona de Barrio Sésamo- y buscándoles matices de sabor, cambiando la soda, el tipo específico de vino o la hierba, creemos que podrían dar mucho juego. ¡Brindamos por ello!

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Bares: cócteles con maridaje en Boca Chica

Brandstorming y tartar de atún (c) Boca Grande

Brandstorming y tartar de atún de Boca Chica

Maridaje: la palabra no puede estar más de moda. Aunque la idea de combinar armoniosamente comida y bebida no es nueva, siempre ha existido cierto pudor a la hora de hacer coincidir cócteles con comida. Al fin y al cabo, los americanos tienen la expresión «three martini lunch» para referirse a una comida de trabajo gone wild. Pero si quizás el mediodía no sea el mejor momento para mezclar alcohol y vianda, la noche, y el relax, casi lo piden a gritos. Hace unos días hablábamos de la propuesta de Ángel León en el Banker’s, que, si bien no es estrictamente un maridaje, sí que cuenta con cierta voluntad de armonizar sabores entre platos y copas. Pero en Barcelona se están haciendo muchas más cosas en este sentido: los menús maridados del Bar 68, el menú con medios cócteles del Espai Kru, y ahora este Paired your Boca. Éste es el curioso nombre que recibe la propuesta del Boca Chica, el hermano-bar del restaurante Boca Grande, en Barcelona, situado en su piso superior, y en el que sólo se puede reservar si se quiere cenar en uno u en otro establecimiento. Planteado por el Bar Manager Sergio Padilla y el chef David Serra, el menú fue creado a iniciativa de uno de los bartenders del local -al césar lo que es del césar- y lo primero que llama la atención sobre el mismo es la inmensa atención que se ha puesto en los detalles. No sólo porque cuenta con muchos ingredientes personalizados y artesanos en la parte de los cócteles -algo que se está convirtiendo ya en el grado cero de la coctelería- sino en otras cuestiones algo menos evidentes. Por ejemplo, el bajo contenido de alcohol de los combinados, que salvando alguna excepción no superan en graduación la de una copa de vino y que permite no terminar la cena bailando la conga con la corbata a modo de diadema. Pero también la voluntad de trabajar armonías y contrastes a partir de recetas de comida que puedan gustar popularmente, así como de ofrecer presentaciones resultonas que no desmerezcan a la decoración del ubicuo Lázaro Rosa Violán, y el control absoluto de los tiempos -algo que quizás no resulta evidente para el cliente, pero que es esencial- de modo que cóctel y plato estén listos a la vez.

Amarporamar y mousse de foie

Amar por amar y mousse de foie

Me gustó especialmente el combo entre el Brainstorming y el tartar de atún. El Brainstorming es un cóctel que lleva vodka Ciroc, sake, albahaca, licor de manzana verde Khury, zumo de lima y genjibre. Una combinación muy fresca que arrastraba muy bien un plato graso como un tartar de atún sobre una base aguacate. Me gustaron también mucho, aunque no tan locamenti, las combinaciones del Friendly 75 -una versión más perfumada del French 75– con el tartar de salmón, y el del Tokyo, un cóctel con perfume cítrico y especiado que acompañaba a un estupendo strudel de manzana. El resto de platos y combinados me gustó también; aunque igual no tanto su combinación. El contraste entre el seco Amar por Amar con el brazo de gitano de foie no me acabó de convencer tanto, y la primera combinación entre el Bloody del Chef y las cortezas de bacalao y la ostra era posiblemente la menos sorprendente de todas, si bien en todos los casos tanto bebida como comida eran muy agradables.

Tokyo y strudel de manzana

Tokyo y strudel de manzana

Los precios de los maridajes oscilan entre los 13,5€ (por el Bloody del chef con una ostra francesa) hasta los 41€ (por un Nara Reserva, que es un combinado con base de vermouth, y, por lo que deduzco de la carta negroniesco, envejecido en barrica; con unas vieiras). El Boca Chica está abierto cada día de 17:00 a 02:00, en el Passatge de la Concepció, 12 de Barcelona. Su teléfono es el (93) 467 51 49.

Noticias breves: Yzaguirre, Vichy Catalán

brekinus Inauguro una sección de noticias breves de actualidad, agenda o propuestas que me vayan llegando. Las podréis distinguir claramente de los contenidos que genero yo misma porque llevarán la etiqueta «Correo comercial» y/o la imagen de aquí arriba. Así que ya sabéis. Marcas, bares, bartenders, amigos, saludados, lectores: recordad que podéis hacernos llegar vuestros mails con noticias a unaodoscopas @ gmail . com (sin los espacios).

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(c) Yzaguirre

Yzaguirre organiza este sábado una verbena popular en el barrio de Gracia en Barcelona, en el coworking Betahaus (C/Vilafranca, 7).. La convocatoria es de 13:00 a 17:00 y para ir hay que confirmar asistencia mandando un correo electrónico a hola@verbenayzaguirre.com. Como tiene que ser, habrá vermut y tapitas. Lo acompañarán con DJs y música en directo. Si estáis en Madrid, el día 30 de mayo vuelven a montar otra verbena allí.

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Entrega de los premios del certamen de Vichy Catalán

Vichy Catalán celebró el martes su concurso de coctelería en el Hotel Balneario Vichy Catalán de Caldes de Malavella, Girona, para bartenders profesionales y estudiantes de hostelería. La ganadora fue Miriam Campa Santiago, del Negroni (ese puntal de la calle Joaquín Costa de Barcelona), la segunda clasificada fue Raquel Rodríguez, de la ESHOB (Escuela Superior de Hostelería de Cataluña), y la tercera fue Cristina Bruno de Ajoblanco (a la que, por cierto, también vimos recientemente en la final del concurso Bacardí Legacy España). Las tres compitieron con una propuesta de Gin & Tonic y otra de Fancy drink (bebida de fantasía, para los castellanoparlantes), con normas de la IBA y colaboración del Club del Barman de Catalunya.

Cócteles con cerveza para el Barcelona Beer Festival

(c) BBF

(c) BBF

Este fin de semana se celebra la 4ª edición del Barcelona Beer Festival, el festival de cervezas artesanas más importante de la Península. Y este año, nos han chivado que habrá cócteles. Y es que uno de los tabús más arraigados en el alcohol es el de utilizar vino o cerveza como ingredientes y no como producto terminado. Hablé de esto cuando escribí sobre la ponencia de David Muñoz en Madrid Fusión. En el Barcelona Beer Festival veremos un Black&Tan -mezcla de cerveza Lager y cerveza Stout– fruto de la colaboración entre dos cerveceras excelentes, Naparbier y Evil Twin (ésta es el proyecto de uno de los gemelos detrás de la cervecera Mikkeller, posiblemente una de las tres cerveceras artesanas que situaría en un hipotético podio de cerveceras de nuevo cuño, junto a Brewdog y De Molen). CORRECCIÓN: Aunque Jeppe Bergso, propietario de Evil twin es el hermano gemelo de Mikkel Bergso, el alma de Mikkeller, ambas empresas discurren separadas, según cuenta este reportaje-culebrón del New York Times).

Aunque el Barcelona Beer Festival bien merece una visita por sí mismo -las cervezas artesanas llegaran a mi vida algo más tarde que los cócteles, y a menudo he pensado que si el orden hubiera sido el inverso hoy estaría escribiendo sobre ellas- la birra puede ser también una gran fuente de inspiración para construir combinados. Parece ridículo tener que decirlo, pero no debe considerárselo un ingrediente más. No es lo mismo la ligereza de una Weissbier que el cuerpo de un Barley Wine, que las levaduras asalvajadas de una lámbica, como tampoco es lo mismo un ron blanco que un rhum agricole que un ron jamaicano especiado.

Si lo pensamos bien, las cervezas son cócteles en sí mismos, al aromatizar cereal fermentado con lúpulo o frutas.

Además del ya mencionado Black&Tan éstos son varios de los cócteles más clásicos que utilizan la cerveza como ingrediente. Dicho lo cual: id al festival y no os preocupéis mucho por mezclar. A veces el mejor cóctel es el que nace simplemente de cambiar el paso. Y tendréis a vuestro alcance más de 300 tiradores y muchísimas actividades con las que aprender y descubrir. Y, cuando lleguéis a casa, quizás querráis experimentar con vuestras compras:

Black velvet

En teoría, el Black velvet es simplemente champán y cerveza Stout. Hasta aquí, todo bien. La pregunta es cómo. Santo David Wondrich afirma que hay servirlos en vaso de highball (es decir, uno de tubo, a ser posible algo más ancho) y mezclarlos con una cuchara o un agitador. Pero con la misma frecuencia, el Black Velvet se presenta en copa de champán tipo flauta, y la cerveza negra se sirve con cuidado sobre espumoso para crear dos capas bien diferenciadas. Sea como sea, se supone que nació en el Brooke’s Club de Londres en ocasión de la muerte del marido de la reina Victoria, en 1861. Whatever.

Michelada

La Michelada es la prima (que no hermana) mexicana del Bloody Mary, y basa su efectividad en -lo adivinaste- ser picante y contundente. Ésta es la receta del Comidista.

Radler, clara, shandy, champú

Terminología complicada y contradictoria, como sabrá cualquiera que haya pedido uno de ellos lejos de su lugar de residencia y le hayan servido exactamente lo contrario. Hablamos de permutaciones de la mezcla entre cerveza, casi siempre tipo Lager -la de toa la vía– con limonada o gaseosa. En los últimos años son ya una bebida prefabricada. En teoría el Shandy pertenece a una familia llamada Shandygaff (o, como le llamamos en esta casa, «cerveza con cosas»), mientras que el Radler (una palabra del alemán de Baviera que significa «ciclista») se habría inventado en 1922 para alargar la cerveza de una posada que recibió un grupo inesperado de ciclistas a mediodía.

Berliner Weisse mit Schuss

Es una cerveza de trigo propia de Berlín, muy poco alcohólica, que cuenta con la particularidad de que se aromatiza con un chorrito (o Schuss) de grosella o aspérula (hierbajo de sabor muy alemán). En el resto del país no comparten el mismo entusiasmo por esta mezcla.

Boilermaker o submarino

¿Recuerdas cuando tenías 15 años y le contabas a tu madre que ibas al Pokin’s o al Vip’s pero te ibas a una discoteca de tarde? La cerveza que te bebías antes con un chupito de algún destilado dentro era esto. Un hábito que desaparece cuando el acné.

Snakebite

A partes iguales sidra y cerveza. Lo tradicional es una Lager con sidra inglesa, aunque por lo visto es una bebida que «no cae bien«, y, por ejemplo, a Bill Clinton no se lo quisieron servir durante una visita a Gran Bretaña, con la excusa -falsa- de que es ilegal. No sólo no lo es, sino que además tiene otras variaciones y nombres, como DieselSnakebite and black, cuando se sirve con un chorrito de jarabe de arándano (mucha guerra mundial y tal, pero mira qué cerca está del Berliner Weisse mit Schuss)

Cervezas aromatizadas/envejecidas con tequila, whisky, etc…

Cuidado. Algunas son joyitas. La mayoría -y en particular las industriales- NO.

Pulp cocktails

Me chiflan las portadas de las novelas pulp. Es decir, de los folletines de kiosko.

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Aunque el look de esta portada sea retro, se trata de una edición de 2012 que recupera una novela perdida del autor de «El cartero siempre llama dos veces». La ilustración es obra de Michael Koelsch. Vía Hardcasecrime.

cognacDe 1951. El autor de esta portada es Bob Stanley. Encontrada vía a la imprescindible cuenta de twitter @pulplibrarian.
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Martinis y asesinato: el clásico plan para un viernes. Ni idea de quién es el autor. Cuenta Pulp Covers que había una portada alternativa.neck

Otra de Henry Kane. La portada es de Victor Kalin. Encontrada en Pinterest.

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O lo que vendría a ser «Otra copichuela«. De 1958. El autor de la portada es Sam Peffer (Peff).

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Que os tengo dicho que bebáis responsablemente, hombre, que mira qué pasa luego. No sé de quién es la portada, pero aquí una sinopsis.

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Nunca me he tomado un martini en bikini, y sospecho que en 1965, de cuando es esta novelilla, fue el último momento bueno para hacerlo, antes de que llegaran los Tequila sunrises y Harveys wallbangers de épocas posteriores. Tsk.

Esta semana ha muerto Francisco González Ledesma, quien, además de abogado, periodista, escritor de novela negra y guionista de cómic fue uno de los padres de la literatura pulp patria. In memoriam.

Técnicas: Jarabes

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Reconozcámoslo: soy una cobardica. Mis habilidades creadoras a la hora de inventarme recetas me suscitan menos fe que la presunta inocencia de ciertos imputados de corrupción. El simulador de espontaneidad que tengo instalado en el selebro me lleva a trabajar a menudo a partir de recetas ya existentes, que toqueteo hasta que no las reconoce ni su madre. Generalmente, lo hago además obligándome a probar algún ingrediente o alguna técnica con el que no estoy familiarizada. Podríamos definirlo como el método «me-mojo-primero-los-pies-para-entrar-en-la-piscina» de creación de recetas (TM).

Compré hace poco flores de lavanda en una tienda Tiger (ese extraño cruce entre Ikea y Todo a Cien que parece haber brotado por todas la ciudad) y preparé con ellas un jarabe. Los jarabes son la solución más extendida en coctelería para soslayar un problema tan tonto como real, que es el azúcar se resiste a disolverse con el alcohol. Mezclando el azúcar con agua, tenemos la mitad del problema ya resuelto, y además podemos aromatizar este jarabe con casi cualquier ingrediente que nos apetezca, infusionándolo en caliente, o dejando que macere en frío. Peeeeero -siempre hay un pero- cómo se hacen los siropes o jarabes no está exento de polémica. Dice por ejemplo Jeffrey Morgenthaler en su libro «The Bar book. Elements of cocktail technique» que en Estados Unidos lo habitual es que las proporciones sean 1:1, mientras que en Gran Bretaña lo más normal es que sean 2:1 (en volumen. Morgenthaler, que no es conocido precisamente por haber venido a hacer amigos, dice que él las calcula en peso e insinúa que cualquier otra cosa es dejadez). No está de acuerdo con él Gaz Regan, quien en «The joy of mixology« lo hace por volumen, 1:1. Esta misma proporción es la que propone Javier Caballero en «Liquid experience. Coctelería evolutiva«, y, realmente, la que más se ve en los libros. Otro caballo de batalla son las equivalencias: mientras que Regan mantiene que un 7,4 ml -o un cuarto de onza- equivalen a una cucharadita de azúcar, hay otras ratios. Y aunque el método más habitual para prepararlo es calentar el agua y el azúcar mezclándolo todo hasta que el azúcar se disuelva, Dale Degroff dice en «Cócteles esenciales» que, para pequeñas cantidades, basta con disolverlo agitando con un poco de fuerza en frío. ¿No adoráis que haya un consenso tan armonioso? Y no vamos a entrar en los «otros» jarabes y edulcorantes, como la miel o el ágave. GRACIAS POR TANTO, COCTELEROS.

Que no cunda el pánico: para los que hacemos cócteles en casa, vamos a intentar no sufrir innecesariamente. La proporción 1:1 en volumen se ajusta más que suficientemente a nuestros propósitos, y el método en caliente nos permite además infusionar fácilmente flores y hierbas, que es cómo hice yo mi sirope de lavanda (añadí una cuarta parte en volumen de flores, y dejé enfriar antes de filtrarlo). Los siropes aguantan algo menos de un mes en la nevera; es importante utilizar botellas muy limpias para almacenarlos. Una cucharadita de vodka contribuirá a darles una vida más larga, pero lo ideal es no preparar demasiado y renovarlo a menudo para evitar que se nos contamine.

¿Y qué hice yo con el de lavanda? Pues este English garden, un cóctel que se me ocurrió toqueteando la fórmula base de los collins y gin tonics (bebida con gas, limón, sirope y destilado), aprovechando que me habían regalado una botella de limonada Fentiman’s de rosa. La idea era evocar las flores de un jardín inglés, creando una bebida así como de pícnic de aristócrata (alguien ha visto demasiadas películas de James Ivory). Suave y delicada, pero con más mala uva sumergida que Maggie Smith en Downton Abbey.

English garden

30 ml de ginebra

20 ml de St. Germain (¡Ja! ¡Cómo no, la loca del licor de saúco cabalga de nuevo!)

Una cucharada -de las de bar- de sirope de lavanda

Limonada de rosa para llenar el vaso

Una cereza para decorar

Este cóctel se elabora directamente en el vaso a servir. Mezcla brevemente los primeros ingredientes en un vaso largo con hielo y acaba de llenarlo con con la limonada. Remuévelo delicadamente -no como si quiseras levantar un tsunami- con la cuchara. Decóralo con la cereza.

 

Bares: Banker’s bar – Barcelona

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Cloud sensation. Pepino en la ginebra: así, sí.

El Banker’s bar está en el Hotel Mandarin Oriental de Barcelona, que antes era un banco. Y muchos elementos del Mandarin siguen evocando el dinero. Desde los frisos escultóricos originales de la entrada, con escenas del mundo del trabajo, hasta la decoración del bar, al acceso al cual flanquean varias cajas fuertes, el Mandarin no se esconde: es un hotel bien vestido y bien calzado, y su público también. Su oferta de restaurantes ha ido incorporando nombres con el paso a paso del tiempo. Primero vino el Moments de Ruscalleda y Balam, y el año pasado se trató del Bistreau de Ángel León. Precisamente a cuenta de los snacks que ha creado el cocinero marbellí para la coctelería del hotel, el Banker’s bar, acudimos allí el miércoles pasado. La ocasión sirvió también para probar la carta de cócteles, y para charlar con su creador, Daniele Pala, quien la ha diseñado junto a otro italiano Giuseppe Baldi. Pala nos sirvió varias de sus propuestas, que los periodistas con menos reparos fuimos haciendo circular entre nosotros con espanto y pavor del sector más aprensivo.

Baozis de ventresca y pez mantequilla

Baozis de ventresca y pez mantequilla

Para entender el concepto de la carta, hay que ver también cuáles son las novedades en la oferta de snacks; la idea, en el Banker’s, es sumar a los cócteles el picoteo (ayudados además por la oferta musical del establecimiento, que varios días a la semana trae DJs y actuaciones en vivo). Para ello, Ángel León ha creado baozis, es decir, panecillos chinos cocidos al vapor, pero muy a su manera. Porque el pan es de mollete, y porque algunos rellenos son tan de aquí como el de gamba roja y suquet o el de panceta ibérica y huevo. La idea era pues ofertar combinados que guardaran cierta armonía con estos snacks, y también con el concepto general de la cadena. Es por esto que en muchos de ellos encontramos toques marinos o asiáticos y siempre se utiliza alguna elaboración artesanal (siropes, paso por barrica, infusiones…). También hay una clara voluntad de que el continente sea tan espectacular como el contenido. Desde cócteles que hay que ir a buscar a una caja fuerte, a otros que se sirven en una petaca o un juego de té, hasta los que llevan tinta de calamar. Pala me contó que había contado con cierto margen de maniobra a la hora de crear la carta y que, aunque en su mayoría no estén listados en ella, también preparan clásicos. Su apuesta pasa por un trato cercano a los clientes que les permite explicarles y aconsejarles qué pedir, aunque intentando guardar el efecto sorpresa.

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Banker’s Nº3

 

Es una apuesta arriesgada y muy trabajada, que en la mayoría de ocasiones sale  bien -como en el caso del Cobre Fumé, de corte clásico, ahumado, o el del Banker’s nº3, el cóctel de la casa, con una combinación de pomelo, sirope de amontillado y chocolate que crece a cada trago- ; en otras divide opiniones -como fue el caso de Gin&Tonic  con pláncton y salicornia, que alguien comentó que le recordaba a una lata de berberechos (disclaimer: a mí me gustó, pero no imagino muy bien en qué circunstancias me apetecería), y que en algún caso no funcionó: el SBB, que lleva tinta de calamar, nos dejó un poco fríos. Como éramos un grupo amplio tuvimos ocasión de probar buena parte de la carta, cosa que nos dio una perspectiva amplia pero jugó en contra de la espectacularidad de las presentaciones. Tiendo a preferir las recetas menos, por llamarles de algún modo, efusivas, pero pese a ello me gustaron mucho las que hacían uso del umami o el salado para contrarrestar las notas dulces, como la del 14162 (pomelo rosa, shitake, ron, cacao, choya) o los cremosos, como el Lupira Verde (de postre, con helado derretido de pistacho, marsala, marrasquino y, creo, un toque de cachaça), que pese a venir en caliz metálico -un estilo de copa del que no soy muy partidaria – era muy disfrutable, o el Cloud Sensation (la mutación del clásico sandwich de pepino inglés de la hora del té en ese unicornio de la mixología que es el cóctel de postre ligero). Probé -probamos- más, pero éstos fueron los que más me llamaron la atención en términos de sabor.

Gin&tonic con salicornia. No recuerdo el nombre del de la izquierda :(

Gin&tonic con salicornia. No recuerdo el nombre del de la izquierda 😦

El precio medio de los cócteles del Banker’s está en 17€. La tapa de baozis cuesta de media unos 9€. De miércoles a domingo hay actuaciones o DJs a partir de las 20:30 de la tarde. Teléfono: 931518782. De 4 de la tarde a 1 de la mañana (de domingo a miércoles) y hasta las 3 de la mañana (de jueves a sábado).

Eventos: presentación Disaronno Mixing Star

"Disaronno Originale 2" by AndreasArgirakis - Own work. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons

No todos los concursos de coctelería son iguales, pero hoy en día rara es la marca de licor o destilado que no tiene el propio (¡eh, he aguantado una frase completa antes de recordaros que podéis apuntar al 1º Premio Ginebra Con Cosas de Una o dos copas!). El martes estuve en la presentación The mixing star, el que impulsa Disaronno, o lo que es lo mismo, el artista conocido anteriormente como Amaretto Di Saronno. Los concursos son una de las principales herramientas de marketing de las marcas de alcohol, las cuales tienen muchas restricciones legales a anunciarse en los medios. A ellas les sirve de promoción entre los bartenders, que son quienes al final recomiendan o no su producto; a los bartenders les sirve para dar difusión a su trabajo, y posiblemente llevarse un premio sustancioso; y a los aficionados… bueno, los aficionados no siempre acabamos enterándonos de que existen estos premios ni de quién los ha ganado o por qué, pero lo cierto es que, por su propia naturaleza pueden ser muy útiles e interesantes para ampliar horizontes. Ejemplo claro: el Disaronno.

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Este licor italiano, que se obtiene por maceración, tiene un marcado sabor a almendra que recuerda al mazapán. La leyenda –siempre hay una leyenda fundacional detrás de cada licor- cuenta que el pintor Bernardo Liuini, discípulo de Da Vinci, utilizó como modelo para un retablo a una tabernera del pueblo de Saronno, quien le habría regalado la receta. Sea como sea, el Disaronno se produce en su reencarnación actual, fabricado por ILLVA, desde 1947 (de leyenda renacentista a la época del milagro italiano), derivando del que en 1900 comenzó a producir Doménco Reina, y antes del que había fabricado la familia de éste desde el siglo XVIII siguiendo, se supone, la receta de Liuni. Hoy en día se envasa todavía en su icónica botella rectangular de mediados de siglo.

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Yo me he pedido últimamente algún que otro sour (como el que también nos sirvieron en la presentación), que es el cóctel más clásico que se prepara con Disaronno, pero tampoco me había parado a pensar mucho en qué más se podía hacer con él. Cuando nos explicaron las bases del concurso y, sobre todo, el premio -un viaje al congreso Tales of the cocktail, en Nueva Orleans- comencé a darle vueltas a qué podría hacer con él. Y en realidad, es un ejercicio puramente intelectual porque este concurso, como la inmensa mayoría de certámenes, está reservado a profesionales, pero especular es gratis, y yo tengo un circo de tres pistas en el cerebro. Así que me pregunté ¿si el Disaronno sabe a almendras ligeramente amargas, por qué no utilizarlo allá donde se emplea el orgeat, el clásico sirope de almendra de la coctelería Tiki? ¿O por qué no jugar con los matices de pastelería e irse al bourbon, al whisky o al ron? ¿O por qué no enfatizar la parte ácida del sour, dejar el Disaronno como una nota dulce, y llevarlo a un terreno más refrescante? Todos estos experimentos quedan en la libreta de notas para probarlos un día de éstos. Los que hagan los profesionales podrán entrar en la competición a través de esta web. A mediados de junio se hará una final para España, en la que se dará a conocer el ganador que irá a la final internacional en Nueva Orleans, al que ya desde ahora le confesamos nuestra más profunda envidia cochina.

Nota: este post se ha modificado para reflejar la participación la familia Reina en la historia de la marca.