Sherezade’s tale, un cóctel de especies y palabras para Opihr

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Sherezade sabía que sólo su ingenio podía salvarla. Al alba,el sultán mataba a todas sus esposas, porque sólo creía en el acero y la sangre. “Señor”, dijo ella, “antes de dormir dejad que os cuente una historia. Y mientras, bebamos una secreta combinación que sólo yo conozco…”

Buscando documentación para preparar mi cóctel del concurso de Opihr Oriental spiced gin me di cuenta de que las rutas comerciales que traían pimienta, jengibre y clavo también hacían fluir algo intangible pero mágico, como son las palabras. De la India, de África, y más tarde también de América nos llegaban, además de aromas y sabores delicados, la cultura y las historias de tierras lejanas. No es difícil imaginar cómo en tiendas y tabernas a la luz de las velas, o bajo la luz de las estrellas en el patio de un caravanserai en el desierto, mientras el aire transportaba el olor de la canela o la pimienta, los mercaderes de especies se entretenían contándose las historias que habían oído en su camino. Narraciones sobre genios que salían de una lámpara, leyendas como la de Sinbad el marino, o cuentos sobre un  chico pobre que encuentra la cueva en la que esconden su tesoro cuarenta ladrones.

Por eso he querido beber con mi cóctel de esas historias de la Ruta de las Especies, y del poder que tienen las palabras para salvarnos, haciéndonos soñar con los ojos abiertos durante mil y una noches… El Sherezade’s tale, la historia de Sherezade, es también un homenaje a las mujeres que viven en las tierras que antaño conformaban la Ruta, y que a menudo sólo cuentan con su ingenio para salvarse de un presente lleno de acero y sangre.

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Scherezade y el sultán Schariar – Ferdinand Keller – Fuente: Wikipedia

Técnicamente, la base del Sherezade’s tale es un tradicional postre indio, el kulfi, que frecuentemente se prepara con cardamomo –la nota aromática más destacada de Opihr-, rosas, coco o pistacho. Son ingredientes que también encontramos en otras gastronomías de la Ruta, como la turca, la persa y las del Maghreb, y que he complementado con brandy de albaricoque para reforzar la nota a frutos secos. La idea era hacer un cóctel de postre que sirviera como colofón a una comida asiática o de Oriente Medio. Pese a que utilizo mermelada y agua de rosas, la cantidad es tan pequeña en ambos casos que la flor sólo es un fantasma aromático: el espejismo de un pasado de leyenda que, sin embargo, sigue vivo en nuestra imaginación.

Por cierto que, originalmente, este cóctel se llamaba Sherezade a secas, pero tal y como me indica el barman Joaquín Grau Santonja él creó uno del mismo nombre en 1961, que además fue galardonado en un concurso nacional de coctelería en Venezuela. Y como no es plan de crear confusiones ni versiones, le cambio ligeramente el nombre al mío y ya de paso homenajeo con ello a una de mis novelas preferidas, que al mismo tiempo también tiene paralelismos con la historia de Sherezade: The handmaid’s tale, de Margaret Atwood.

 

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La decoración está hecha con pétalos de rosa seca comestible machacados (se suelen vender en tiendas de té a granel) pero puede simplificarse con un anís estrellado o un borde de pistachos o piel de lima picados. Cada una de estas decoraciones cambiará ligeramente la nota aromática del cóctel. Para documentarme acerca de la ruta de las especies me basé fundamentalmente en dos libros que recomiendo: An Edible History of Humanity de Tom Standage y The Spice Route: A History de John Kay (que además es el que sale en la foto).

Sherezade’s tale

60 ml de leche de coco (ojo ¡no crema; leche!)

30 ml de Opihr Oriental spiced gin

20 ml de apricot brandy

10 ml de sirope simple

Un cucharada de bar colmada de mermelada de rosas

Unas gotas de agua de rosas

Pétalos de rosa secos, para la decoración

Enfriar la copa, y escarchar la mitad del borde -para que la decoración no moleste al beber- mojando la copa en leche de coco y luego en los pétalos de rosa machacados. Poner la ginebra, el apricot brandy y la mermelada de rosas en la coctelera, y removerlos con la cuchara imperial. Añadir hielo y la leche de coco, y batir con fuerza. Servirlo colándolo dos veces (para que no quede pulpa de la mermelada), vigilando para no deshacer la decoración. Atomizar con agua de rosas justo en el momento de servirlo.

Bonus track: 1001 nights martini

Haciendo experimentos con la mermelada de rosas, recordé el celebérrimo Breakfast martini de Salvatore Calabrese, que utiliza como base la mermelada de naranja. Ni corta ni perezosa hice una adaptación que comparto con vosotros. Me gustó tanto que estuve dudando seriamente si presentarla en lugar del Sherezade’s tale, pero es un cóctel que poco o nada tiene que ver con la ruta de las especies. Eso sí, no estaría nada fuera de lugar en un bar chic del multicultural East End de Londres.

50 ml de Ophir

15 ml de St. Germain

15 ml de zumo de limón

Una cucharada de bar colmada de mermelada de rosas

Twist de limón para decorar

Poner la mermelada y el resto de ingredientes en la coctelera, y removerlos con la cuchara para desleír la confitura. Añadir hielo, batir bien y colar en una copa enfriada. Decorar con el twist de limón.

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Concursos: The gin collection

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No es ningún secreto que una de las estrategias de marketing más populares en el mundo de la coctelería y los destilados es la convocatoria de concursos. Las competiciones proliferan y es lógico: a las marcas les permiten llamar la atención sobre sus productos sorteando las restricciones legales a la publicidad de alcohol, y a los bartenders les sirven de plataforma de promoción. Es en este contexto que me llega la información y la propuesta de la gente de The gin collection. ¿Qué la hace diferente a otros concursos? En primer lugar, se trata de una convocatoria doble. Por una parte, se nos ha pedido a un grupo de blogueros y periodistas si queríamos participar en una competición entre no profesionales en la que crearemos una receta con una de las ginebras de la cartera de la marca. Como aún no me veo preparada para acudir a concursos en vivo y en directo (estamous trabahando en ellou), me parece una idea fantástica para ir poniendo a prueba mis habilidades de bartender. Algo así como comenzar a montar en bici con ruedecitas pequeñas a los lados, pero en versión coctelera. A mí me han asignado la ginebra Opihr, sobre la que tengo que crear un combinado inspirado por la ruta de las especies. Esto me supuso en principio una pequeña decepción, porque tenía algunas ideas para trabajarlas con otra de las ginebras de The gin collection, la Bloom. Sin embargo, ahora me parece un reto de lo más apetecible porque me hará salir de mi diminuta zona de confort.

En cuanto a la versión profesional del concurso ¿qué hay que saber? Que estáis aún a tiempo de presentar vuestras recetas a través de este formulario, que los miembros del jurado son Tupac Kirby, George Restrepo y Carlos Moreno, y que los finalistas deberán improvisar un cóctel con la ginebra que se les asigne en la final que tendrá lugar en Madrid el día 15 de marzo. ¿Os animáis? ¡Yo ya lo he hecho!

Noticias breves: Yzaguirre, Vichy Catalán

brekinus Inauguro una sección de noticias breves de actualidad, agenda o propuestas que me vayan llegando. Las podréis distinguir claramente de los contenidos que genero yo misma porque llevarán la etiqueta “Correo comercial” y/o la imagen de aquí arriba. Así que ya sabéis. Marcas, bares, bartenders, amigos, saludados, lectores: recordad que podéis hacernos llegar vuestros mails con noticias a unaodoscopas @ gmail . com (sin los espacios).

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(c) Yzaguirre

Yzaguirre organiza este sábado una verbena popular en el barrio de Gracia en Barcelona, en el coworking Betahaus (C/Vilafranca, 7).. La convocatoria es de 13:00 a 17:00 y para ir hay que confirmar asistencia mandando un correo electrónico a hola@verbenayzaguirre.com. Como tiene que ser, habrá vermut y tapitas. Lo acompañarán con DJs y música en directo. Si estáis en Madrid, el día 30 de mayo vuelven a montar otra verbena allí.

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Entrega de los premios del certamen de Vichy Catalán

Vichy Catalán celebró el martes su concurso de coctelería en el Hotel Balneario Vichy Catalán de Caldes de Malavella, Girona, para bartenders profesionales y estudiantes de hostelería. La ganadora fue Miriam Campa Santiago, del Negroni (ese puntal de la calle Joaquín Costa de Barcelona), la segunda clasificada fue Raquel Rodríguez, de la ESHOB (Escuela Superior de Hostelería de Cataluña), y la tercera fue Cristina Bruno de Ajoblanco (a la que, por cierto, también vimos recientemente en la final del concurso Bacardí Legacy España). Las tres compitieron con una propuesta de Gin & Tonic y otra de Fancy drink (bebida de fantasía, para los castellanoparlantes), con normas de la IBA y colaboración del Club del Barman de Catalunya.

Eventos: presentación Disaronno Mixing Star

"Disaronno Originale 2" by AndreasArgirakis - Own work. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons

No todos los concursos de coctelería son iguales, pero hoy en día rara es la marca de licor o destilado que no tiene el propio (¡eh, he aguantado una frase completa antes de recordaros que podéis apuntar al 1º Premio Ginebra Con Cosas de Una o dos copas!). El martes estuve en la presentación The mixing star, el que impulsa Disaronno, o lo que es lo mismo, el artista conocido anteriormente como Amaretto Di Saronno. Los concursos son una de las principales herramientas de marketing de las marcas de alcohol, las cuales tienen muchas restricciones legales a anunciarse en los medios. A ellas les sirve de promoción entre los bartenders, que son quienes al final recomiendan o no su producto; a los bartenders les sirve para dar difusión a su trabajo, y posiblemente llevarse un premio sustancioso; y a los aficionados… bueno, los aficionados no siempre acabamos enterándonos de que existen estos premios ni de quién los ha ganado o por qué, pero lo cierto es que, por su propia naturaleza pueden ser muy útiles e interesantes para ampliar horizontes. Ejemplo claro: el Disaronno.

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Este licor italiano, que se obtiene por maceración, tiene un marcado sabor a almendra que recuerda al mazapán. La leyenda –siempre hay una leyenda fundacional detrás de cada licor- cuenta que el pintor Bernardo Liuini, discípulo de Da Vinci, utilizó como modelo para un retablo a una tabernera del pueblo de Saronno, quien le habría regalado la receta. Sea como sea, el Disaronno se produce en su reencarnación actual, fabricado por ILLVA, desde 1947 (de leyenda renacentista a la época del milagro italiano), derivando del que en 1900 comenzó a producir Doménco Reina, y antes del que había fabricado la familia de éste desde el siglo XVIII siguiendo, se supone, la receta de Liuni. Hoy en día se envasa todavía en su icónica botella rectangular de mediados de siglo.

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Yo me he pedido últimamente algún que otro sour (como el que también nos sirvieron en la presentación), que es el cóctel más clásico que se prepara con Disaronno, pero tampoco me había parado a pensar mucho en qué más se podía hacer con él. Cuando nos explicaron las bases del concurso y, sobre todo, el premio -un viaje al congreso Tales of the cocktail, en Nueva Orleans- comencé a darle vueltas a qué podría hacer con él. Y en realidad, es un ejercicio puramente intelectual porque este concurso, como la inmensa mayoría de certámenes, está reservado a profesionales, pero especular es gratis, y yo tengo un circo de tres pistas en el cerebro. Así que me pregunté ¿si el Disaronno sabe a almendras ligeramente amargas, por qué no utilizarlo allá donde se emplea el orgeat, el clásico sirope de almendra de la coctelería Tiki? ¿O por qué no jugar con los matices de pastelería e irse al bourbon, al whisky o al ron? ¿O por qué no enfatizar la parte ácida del sour, dejar el Disaronno como una nota dulce, y llevarlo a un terreno más refrescante? Todos estos experimentos quedan en la libreta de notas para probarlos un día de éstos. Los que hagan los profesionales podrán entrar en la competición a través de esta web. A mediados de junio se hará una final para España, en la que se dará a conocer el ganador que irá a la final internacional en Nueva Orleans, al que ya desde ahora le confesamos nuestra más profunda envidia cochina.

Nota: este post se ha modificado para reflejar la participación la familia Reina en la historia de la marca.